Formación y misión en una nueva cultura

Por: fray José Leyva

Hemos celebrado nuestra XIII Asamblea Latinoamericana de Capuchinos (ALAC) que tuvo como temas de reflexión la formación y la misión de los capuchinos latinoamericanos en el nuevo contexto cultural.

Esta ALAC se celebró como preparación para el Capítulo General que tendremos los capuchinos el próximo mes de septiembre, en Roma, donde elegiremos a nuestro siguiente Ministro General y su consejo. Por esta razón los consejeros generales de la Orden se dieron cita en Lima, Perú.

Tuve el privilegio de servir a mis hermanos capuchinos latinoamericanos en el servicio de la secretaría de esta Asamblea (por segunda vez) y pude disfrutar de la riqueza del compartir y escuchar a los frailes que sirven como provinciales y ministros, es decir, en la animación de los hermanos en cada una de sus circunscripciones, en su vida, su formación  y su servicio a la Iglesia en nuestros países latinoamericanos.

Me da gusto saber que nuestros hermanos ministros están interesados y quieren comprometerse por hacer de nuestra Orden en latinoamerica testimonio de servicio comprometido, especialmente con los más necesitados, poner atención en el acompañamiento de los hermanos que servimos en la formación de los frailes jóvenes y futuros frailes y que esto implica un discernimiento continuo por descubrir la voluntad de Dios en los signos de los tiempos. Seguramente el Capítulo General, y la elección del nuevo Ministro General y su Consejo será un acontecimiento que dará nuevo aire a la vida de los capuchinos en el mundo.

Fray David Beaumont compartió con nosotros el tema de la misión y la evangelización, fue una figura inspiradora para muchos participantes de ALAC, pues compartió su vida y su trabajo; no desde la teoría de la misión sino de la experiencia de la misión. Así como él, otros hermanos compartieron lo que están haciendo en la formación de frailes y tuve la oportunidad de platicar personalmente con hermanos que llevan muchos años de experiencia en el servicio de la formación.

Después de una larga formación y en pleno comienzo de mi servicio en la Orden, salgo de ALAC con esperanza renovada; no soy ingenuo, ahora entiendo más lo que la gente nos dice muchas veces que nuestra vocación es una vocación de servicio y sacrificio -sin negar la dimensión oblativa de las otras vocaciones-, y motivado por el camino que mis hermanos más avanzados en esta vida capuchina han recorrido, con alegría y entrega, con aciertos y desaciertos, pero con la certeza de ser jornaleros en la villa del Señor.

Las siguientes palabras de san Francisco de Asís siempre han sido inspiradoras para mí, y en este momento de mi vida adquieren un especial significado: “Comencemos, hermanos, a servir al Señor, pues hasta ahora es poco o nada lo que hemos hecho”.

¡Que el Señor les de la paz!

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