DE LAS CARTAS DE PADRE PÍO: VIVIR CON ESPERANZA

 

Enero 2019

Estimados Amigos de Padre Pío,

Ya hemos entrado en este año 2019 ¡Bendito sea Dios! Dios me da otra oportunidad de mejorar mi vida y de agradecerlo y alabarlo. En gratitud quiero vivir este año al pleno y mejor que el año pasado. Pero esto implica crecer en varias áreas de mi vida: en caridad, sabiduría, felicidad y santidad, entre otras. Esta última, la santidad, es mi herencia y mi futuro como hijo de Dios. ¿Pero cómo hacerlo? Suelo repetir los mismos patrones y errores del año anterior. Esto me desanima y me da miedo.

Padre Pío es siempre optimista al futuro cuando uno goza de la compañía de Dios, aun en circunstancias muy adversas. Ojalá que podamos captar algo de su optimismo. Él expresa su esperanza en la providencia de Dios a su hija espiritual, Raffaelina Cerase, en su carta a ella fechada el 15 de agosto de 1914:

Confía en Dios y espera en su bondad paternal, que la luz llegará. Eleva con gran fe tu mente a la patria celestial y a ella estén dirigidos todos nuestros afectos y todas nuestras aspiraciones. Admira a los que ya han alcanzado el cielo, que no llegaron allí por otro amino sino recorriendo el camino del dolor. Aquélla es nuestra verdadera patria. ¡¿Qué importa que se llegue a ella sólo por los escabrosos caminos de la tribulación y del sacrificio?! Lo que Dios quiere de ti es siempre justo y bueno. Sea eternamente bendito. Pongamos manos a la obra; en el cielo no tendremos otra tarea que la de cumplir la voluntad de Dios. Esforcémonos en bendecir al Señor en las humillaciones y en las ofensas de las que hemos sido hechos signo. Bendigámoslo en las tribulaciones de nuestro espíritu y en los desgarros del corazón, porque todo está ordenado por Dos con acertada previsión; y esto es lo que se va cumpliendo en ti de modo especial y por una particular predilección del Padre del cielo. Él sea bendito por siempre en todas nuestras miserias y en todos nuestros sufrimientos. Bendícelo en todo lo que te haga sufrir acá abajo y alégrate, porque a cada victoria que se consigue corresponde una nueva corona en el paraíso. No te detengan ni te atemoricen las violencias que debemos hacernos, porque el Señor es fiel y no permitirá que la tentación pueda vencerte.

Notamos que con tanta confianza Padre Pío aconseja a Raffaelina. La anima a enfrentar duros sufrimientos con esperanza y ánimo asegurándola que sus sufrimientos y luchas valen la pena y que su premio es asegurado así en el paraíso. ¿Cómo podría Padre Pío hablar así con tanta seguridad? Me parece que Padre Pío no solamente habla a base de la profunda fe que tenía pero también a causa de sus experiencias de Dios. Padre Pío está dando testimonio de lo que ha visto de Dios.

Entonces, si creemos en el testimonio de Padre Pío y si queremos verdadero éxito y avance en este año nuevo tenemos que aclarar que la meta primordial es una unión más consciente y estrecha con Jesús y no otra cosa. Esto se realiza por decisiones diarias en favor del Reino de Dios. Todo lo que encontramos y hacemos puede ser un estorbo a esto o un medio para facilitarlo. Nuestra decisión en el momento determina cuál significado y finalidad estamos trazando en nuestro corazón. Sabremos si habíamos elegido bien si a consecuencia de nuestra decisión se alegra el corazón. Vivir así en victoria, y la victoria es vivir en gratitud y esperanza más cada año y es nuestra herencia como hijos e hijas de Dios. En realidad esta alegría o júbilo que da sobresaltos al corazón es una probadita de lo que es nuestro futuro con Dios. Nos anima a buscar y perseguir al Señor en cada acontecimiento durante cada día del año.

¡“Pongamos manos a la obra”!

Su servidor en Cristo,

Fray Guillermo Trauba, OFM Cap.

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