Por: fray José Armando Leyva Martínez

Las comunidades indígenas del Estado de Sonora estuvieron representadas por los diferentes animadores espirituales de cada una de las etnias, reunidas durante la primera semana de febrero de 2019. Fray David Beaumont, OFM Cap como Vicario Episcopal para la Vida Consagrada de la Diócesis de Obregón, Sonora, fue uno de los organizadores de este importante encuentro entre las comunidades indígenas.

A continuación el documento que surge de este acontecimiento.

 

DOCUMENTO DEL ENCUENTRO DE ANIMADORES ESPIRITUALES.

El Júpare, Huatabampo, Sonora, a 15 de febrero de 2019.

Reunidos en el amor de nuestro Dios Padre Creador: Itom Achai, Itom Achai O´ola, Tamo Nonó, Hant Caai, Ya´a, stonchushi en nuestro centro pastoral “Itom Aye Mariatá kari” en El Júpare, Huatabampo, Sonora, desde el 11 al 15 de febrero, 2019, nos hemos dedicado una semana de oración y reflexión comunitaria como animadores espirituales de nuestros pueblos indígenas yoreme / mayo, yoeme/ yaqui, comcáac /seri, ñuu sávi/mixteco, síí chihanj, sií xìyànj-an/triqui, o´ob / pima, y makurawe / guarijío. En este tiempo hemos hablado sobre varias cosas importantes para nuestras tribus. Pensamos que Dios es nuestro Padre, Nuestro Señor, el Ser más grande que ha existido y el más importante, que nos da amor y vida y es el Creador de todo: del cielo, de la tierra, del viento y todo lo que existe. Pensamos que estamos bajo Su protección y es nuestra fortaleza; por eso, en la Iglesia sentimos que nos acercamos a Él.

En nuestra vida diaria tenemos momentos importantes donde nos acercamos más a Él, como cuando estamos en el monte, en la iglesia, en las oraciones, en nuestras fiestas tradicionales, en la enfermedad, el sueño, las alabanzas, al iniciar y terminar una fiesta, en los instrumentos y el canto del rezo, el rosario, en las danzas, con los cuetes, las alabanzas y las bendiciones de las banderas.

Los lugares más importantes para este encuentro son la ramada, el templo, el conti, nuestros cerros, islas y cuevas sagradas, el altar mayor, el ramadón, las cocinitas de los fiesteros tradicionales, el recorrido del Vía Crucis, el río cuando llevan a bañar a san Juan Bautista, la cruz del patio de las casas, y en lugares de nuestras fiestas tradicionales, entre muchos otros.

También pensamos que nuestra cultura tiene muchos elementos positivos que hacen más fuerte nuestra vida espiritual y nuestras fiestas tradicionales como la música, lengua, y danzas tradicionales (para muchas de nuestras tribus la Cuaresma y la Semana Santa), el encuentro con la gente, la artesanía tradicional y principalmente nuestra fe.

En este camino de fe de nuestros pueblos, hay personas que nos animan y fortalecen como nuestros padrinos y madrinas en cada fiesta, los cantores y cantoras, ancianos, maestros de la iglesia, autoridades tradicionales, y las personas que tienen cargos tradicionales.

También pensamos que transmitimos nuestra fe y tradiciones en las nuevas generaciones de nuestros pueblos por medio de la tradición oral y la participación activa de los integrantes de la comunidad desde que son niños, por la enseñanza de padres, madres, padrinos y madrinas y por la enseñanza directa de los cantores y cantoras.

Pero en nuestra vida de fe también hay cosas negativas de nuestra realidad que están debilitando nuestra vida espiritual: a veces sentimos miedo a decir a nuestras autoridades que no están protegiendo nuestras fiestas, los bailes populares en nuestras fiestas tradicionales, la apatía, la ignorancia y la flojera al acercarnos para estar con nuestras tradiciones, las adicciones no ayudan a nuestra fe, los niños, las niñas y la juventud ya no quieren hablar nuestra lengua materna, y a veces algunas personas de otras religiones que no han querido entender nuestra fe la ofenden. Eso hace que algunas personas de nuestras tribus pierdan el respeto a las fiestas y los lugares sagrados que tenemos en nuestra cultura.

Por eso pensamos que hay elementos negativos dentro de nuestra tribu: la falta de cuidado de nuestro ambiente, la baja autoestima de la gente, el mal uso de la tecnología (los celulares), y el uso de nuestras tradiciones para sacar ganancias económicas. También hay elementos negativos y destructivos que vienen de fuera, como la participación de gente que viene de afuera pero que no conoce la tradición, la venta de cerveza, la falta de respeto a las ceremonias por que no las conocen.

Viendo todo esto que está pasando en el momento actual pensamos que nuestra fe y cultura se están debilitando por la falta de maestros, cantoras, por el poco interés por sacar adelante nuestras tradiciones, por los políticos que se meten en nuestras fiestas y manera de trabajar, con los bailes populares en las fiestas religiosas de nuestros pueblos, porque las personas se están yendo a otros grupos religiosos.

Pero con todo esto también pensamos que podemos fortalecer nuestra espiritualidad tradicional haciendo algunas cosas como orar juntos en nuestro centros ceremoniales, participando en los cargos u oficios que se necesitan, con un esfuerzo para renovar la música tradicional, siguiendo con la tradición espiritual en nuestra propia lengua materna, enseñando a los niños para que sepan de la importancia de permanecer y respetar las tradiciones de nuestra comunidad, con la formación de nuevos cantores y cantoras para hacer más fuerte el conocimiento del significado de nuestros símbolos espirituales, y organizándonos con nuestras autoridades tradicionales y de la iglesia.

Y en este camino también hay instituciones o personas que nos pueden ayudar principalmente la misma comunidad y nuestras propias autoridades tradicionales, la familia, y también instituciones como el INPI, Instituto Sonorense de Cultura, INAH, CEDIS, Colegio Prescott, la Iglesia católica, instituciones educativas. También pensamos que los medios de comunicación como la radio pueden ayudarnos a esto y podemos solicitar que la radio indígena que ya hay, se pase a FM para que la cobertura sea más amplia, y a las instituciones de cultura podemos solicitarles que haya más centros de cultura en varios lugares.

Para este trabajo podemos apoyarnos en materiales didácticos como libros, cd´s y fotografías que hablen de cantos y danzas, videos sobre Semana Santa y nuestras fiestas tradicionales, folletos, platicas con los jóvenes para explicar las costumbres, los instrumentos musicales y los cantos tradicionales. También pensamos que podemos apoyarnos en retiros, karaoke con nuestros cantos, lotería, memorama, revistas, aplicaciones para celular, libros para colorear, catecismo mayo, rompecabezas del venado, pascola y todos los oficios, rotafolios del abecedario y los números, del cuerpo humano, y los pronombres en la lengua materna.

Al ver todo lo que está pasando podemos trabajar en un plan de vida espiritual para los próximos veinte años. Para este trabajo pensamos en la preparación de niños y jóvenes en los oficios tradicionales de la iglesia y la comunidad (maestros, cantoras, danzantes, catequistas, padres) renovación de nuestra lengua y tradiciones, fortalecer el papel tradicional del gobernador, impulsar a la familia para transmitir valores, y que el catecismo que se le dé a los niños y las niñas de nuestros pueblos incluya una enseñanza de la cultura de cada lugar. También pensamos en las personas que están preparándose como sacerdotes, se necesita que conozcan sobre las distintas culturas de Sonora: podemos entregar un paquete de materiales culturales que se han hecho sobre nuestra cultura.

En este camino hemos convivido y trabajado muchos años con personas como el padre David Beaumont Pfeifer de la orden franciscana capuchina menor principalmente, y con el antropólogo Alejandro Aguilar Zeleny y Roberto Ramírez Méndez, y pensando en esto le pedimos al padre David que nos siga visitando, que nos dé sus consejos, que sigan haciendo retiros y reuniones, que motive a mujeres y jóvenes para que participen en la catequesis inculturada de nuestros pueblos, que sigan haciendo libros, cd’ s y videos de nuestras tradiciones. También le decimos que nos gustaría que estén presentes los sacerdotes diocesanos con nosotros, porque sí los queremos, y juntos podemos caminar junto con la comunidad; para que ellos nos entiendan, que sean sensibles y se involucren con la religiosidad tradicional. Pensamos que la formación de sacerdotes en la nueva evangelización inculturada puede ayudarnos.

Y a Alejandro y Roberto les pedimos que sigan apoyando y haciendo fuertes a nuestras culturas y nuestras tradiciones, que no nos dejen, que nos tengan paciencia, y ayuden a orientar y aconsejar a investigadores que visiten nuestros pueblos indígenas. También pensamos que podemos proponer pláticas de Roberto y Alejandro en el seminario diocesano para los futuros sacerdotes y compartir algo de nuestras culturas tan antiguas.

Después de este tiempo de reflexión, damos gracias a Dios Padre Creador por estos días de animación y fortalecimiento en la vivencia de nuestra fe. Pidámosle al Señor de la vida Su gracia y sabiduría para vivir la fe de nuestros ancestros con un vigor cada vez renovado y un amor que no se cansa de gastar su vida a favor de los demás. Agradecemos a todas las personas que nos animan, inspiran, escuchan y ayudan en nuestra vida espiritual. ¡Que Dios Padre les bendiga y les guarde siempre en Su Corazón!

Cheriwema, Dios em chokore, Thanks, Tatsa´bi